ienes placas solares en el tejado. Es mediodía, hace sol y la instalación está produciendo electricidad.
Se produce un corte en la red.
Y la casa se queda sin luz.
Puede parecer contradictorio: si los paneles siguen recibiendo radiación solar, ¿por qué no pueden seguir alimentando la vivienda?
Porque producir electricidad y poder mantener una vivienda aislada de la red son dos funciones diferentes.
Una instalación fotovoltaica convencional conectada a la red eléctrica no está diseñada, por defecto, para mantener el suministro de la casa cuando esa red desaparece.
Para hacerlo necesita una configuración específica de respaldo.
Y aquí aparece una de las confusiones más frecuentes cuando se comparan instalaciones:
tener batería no significa necesariamente tener electricidad durante un apagón.
La respuesta depende del tipo de instalación.
En una instalación fotovoltaica convencional conectada a red, lo normal es que el sistema deje de suministrar energía a la vivienda cuando se produce una pérdida de red, aunque en ese momento exista radiación solar suficiente.
La normativa española exige que las instalaciones de generación interconectadas con la red de distribución dispongan de las protecciones necesarias para impedir un funcionamiento en isla no controlado de esa red.
La ITC-BT-40 establece que las instalaciones de generación conectadas a la red de distribución en baja tensión deben impedir ese funcionamiento en isla, de manera que la generación no afecte al funcionamiento normal de la red ni a la seguridad del sistema.
Por eso una instalación convencional no puede limitarse a seguir inyectando electricidad cuando desaparece la red.
Para mantener determinados consumos durante el corte tiene que ser capaz de separar eléctricamente la vivienda de la red exterior y crear una red local estable dentro de la instalación.
Eso es lo que permite una solución de backup adecuadamente diseñada.
Hay una razón de seguridad eléctrica.
Imaginemos que se produce una avería en la red de distribución y una parte de esa red queda sin tensión.
Los equipos de mantenimiento necesitan poder trabajar sabiendo que el tramo afectado no permanece energizado por instalaciones de generación conectadas desde viviendas o empresas.
Una instalación fotovoltaica no puede seguir alimentando de manera no controlada una red que debería estar desconectada.
Por eso los inversores conectados a red disponen de mecanismos de protección y detección de las condiciones de la red.
Cuando estas desaparecen, el sistema convencional deja de funcionar como generador conectado a ella.
El Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión, a través de la ITC-BT-40, exige precisamente impedir el funcionamiento en isla de la red de distribución.
Esto no significa que sea imposible disponer de electricidad durante un apagón.
Significa que para hacerlo la instalación debe aislarse correctamente de la red y disponer de equipos capaces de gestionar ese funcionamiento independiente.
Para entender qué puede hacer una instalación durante un corte conviene separar tres conceptos.
Los paneles convierten la radiación solar en electricidad.
El inversor adapta esa electricidad para que pueda utilizarse en la instalación de la vivienda y gestionar su relación con la red.
En una instalación convencional conectada a red, la presencia de paneles no garantiza por sí sola continuidad de suministro durante un apagón.
La batería permite almacenar energía para utilizarla en otro momento.
Por ejemplo, una parte de la producción solar que no se consume al mediodía puede almacenarse y utilizarse por la noche.
El IDAE señala precisamente que la incorporación de baterías permite acumular energía producida y no utilizada para consumirla posteriormente.
Pero almacenar energía y poder trabajar cuando desaparece la red son funciones diferentes.
Una instalación puede disponer de batería y estar configurada exclusivamente para desplazar energía entre diferentes horas del día.
Cuando la red falla, esa batería puede no alimentar la vivienda si el sistema no dispone de la arquitectura necesaria para funcionar en respaldo.
El backup incorpora la capacidad de mantener determinados circuitos de la vivienda cuando desaparece la red.
Dependiendo del fabricante y de la arquitectura elegida, puede requerir:
No existe una única arquitectura válida para todos los fabricantes.
Por eso no debería suponerse que cualquier inversor híbrido, batería o instalación fotovoltaica puede proporcionar automáticamente esta función.
Hay que comprobarlo en las especificaciones técnicas del sistema concreto.
La diferencia se entiende mejor comparando tres escenarios.
Cuando falla la red, la instalación convencional deja de suministrar energía a la vivienda.
Aunque los paneles estén produciendo, la casa puede quedarse sin electricidad.
Cuando se restablece la red y vuelven a cumplirse las condiciones necesarias, el sistema puede reanudar su funcionamiento normal de acuerdo con la lógica del fabricante y las protecciones instaladas.
Durante el funcionamiento normal, la batería puede cargar con energía solar y descargar posteriormente para cubrir parte del consumo de la vivienda.
Pero si desaparece la red, la instalación puede desconectarse igualmente.
La presencia física de una batería no demuestra que exista respaldo ante cortes.
Esta distinción debe quedar clara en cualquier presupuesto.
Cuando se detecta la pérdida de red, un sistema preparado para respaldo puede aislar la instalación o determinados circuitos de la vivienda y continuar alimentándolos dentro de los límites técnicos del sistema.
La energía puede proceder de:
Aquí ya no estamos hablando únicamente de almacenamiento.
Estamos hablando de continuidad de suministro.
No siempre.
Algunos sistemas están diseñados para mantener únicamente una parte de la vivienda y otros permiten plantear un respaldo más amplio.
La decisión depende, entre otros factores, de:
Por eso, antes de dimensionar el respaldo, la pregunta útil no es:
“¿Qué batería necesito?”
Sino:
“¿Qué quiero que siga funcionando cuando se vaya la luz?”
No todos los consumos tienen que mantenerse durante un corte.
Una vivienda puede decidir reservar el respaldo para determinados circuitos, por ejemplo:
La selección depende de cada vivienda.
Mantener únicamente los consumos necesarios reduce la potencia requerida y puede aumentar la autonomía disponible.
Este punto es fundamental al comparar sistemas.
La capacidad de una batería suele expresarse en kWh.
La potencia que puede entregar se expresa en kW.
Son dos cosas distintas.
Los kWh indican cuánta energía hay disponible.
Los kW indican cuánta potencia puede proporcionar el sistema en un momento determinado.
Una batería puede tener capacidad suficiente para varias horas y, aun así, no ser capaz de alimentar simultáneamente determinados equipos de elevada potencia.
Por eso no basta con preguntar cuántos kWh tiene.
También hay que saber qué potencia puede entregar durante el funcionamiento en respaldo.
No existe una cifra universal.
La autonomía depende de:
Dos viviendas con la misma batería pueden conseguir autonomías muy distintas.
Una casa que mantenga únicamente frigorífico, iluminación y comunicaciones consumirá mucho menos que otra que intente mantener climatización, cocina eléctrica y otros equipos.
Por eso una promesa del tipo “esta batería dura X horas” solo tiene sentido si se especifica con qué consumo se ha calculado.
Durante la noche los paneles no producen energía.
El respaldo dependerá principalmente de la energía almacenada en la batería.
Si el corte ocurre durante el día, algunos sistemas pueden utilizar la producción fotovoltaica para alimentar las cargas y gestionar la batería.
Pero este funcionamiento depende del fabricante y de la configuración concreta.
No debe darse por supuesto.
También importa.
Si la batería se ha utilizado durante las horas anteriores, puede disponer de poca energía cuando llegue el apagón.
Algunos sistemas permiten reservar un porcentaje mínimo específicamente para emergencias.
Esa decisión tiene una consecuencia directa: cuanto mayor sea la reserva para posibles cortes, menor será la energía disponible para el uso cotidiano.
No hay un porcentaje correcto para todas las viviendas.
Depende de cuánto valore el propietario la continuidad de suministro.
Disponer de respaldo durante un apagón no significa que la vivienda pueda funcionar indefinidamente desconectada de la red.
La autonomía sigue dependiendo de la relación entre:
Si la batería se agota y los paneles no pueden cubrir la demanda, el suministro terminará interrumpiéndose.
El backup no genera energía adicional.
Permite gestionar de otra forma la energía disponible cuando falla la red.
Si mantener electricidad durante los cortes es una prioridad, estas preguntas deberían quedar resueltas antes de aceptar el presupuesto:
¿Qué parte de la vivienda seguirá funcionando?
Hay que saber si el sistema alimentará toda la instalación o únicamente determinados circuitos.
¿Qué potencia estará disponible durante el apagón?
Esto determina qué equipos pueden funcionar simultáneamente.
¿Qué autonomía puedo esperar?
La respuesta debe asociarse siempre a un escenario de consumo.
¿Las placas podrán seguir produciendo durante el corte?
Depende de la arquitectura del sistema.
¿La batería podrá cargarse mientras continúa el apagón?
También debe comprobarse para el sistema concreto.
¿Puedo reservar energía para emergencias?
Algunos equipos permiten definir un nivel mínimo de batería.
¿La transición es automática?
Conviene conocer qué ocurre cuando falla la red y cuando vuelve.
Dos presupuestos con baterías de capacidad similar pueden proporcionar prestaciones muy diferentes.
Para comparar correctamente deberían revisarse, al menos:
La batería es una parte del sistema.
El comportamiento durante un apagón depende del conjunto.
Puede tener sentido cuando el propietario valora especialmente mantener determinados consumos durante una interrupción.
Por ejemplo:
Pero no todos los hogares necesitan el mismo nivel de respaldo.
Si los cortes son muy poco frecuentes y no existen consumos sensibles, puede que una solución más compleja no esté justificada.
El diseño debe partir de la necesidad real.
El backup no debería añadirse al final como un accesorio.
Puede condicionar el inversor, la batería, las protecciones, el cuadro eléctrico y los circuitos de la vivienda.
Si la continuidad de suministro es una prioridad, debe plantearse desde el principio.
Porque tener placas solares, tener una batería y disponer de electricidad durante un apagón son tres cosas diferentes.
Entenderlo antes de instalar evita expectativas equivocadas después.
Una instalación fotovoltaica convencional conectada a red no mantiene necesariamente la vivienda alimentada cuando falla el suministro. Para ello se necesita una configuración específica de respaldo.
No necesariamente. Una batería puede almacenar energía para utilizarla posteriormente sin que la instalación esté preparada para funcionar durante un corte.
Depende de la potencia disponible, la batería, el inversor y los consumos de la vivienda. En algunos casos se seleccionan únicamente circuitos prioritarios.
Depende de la energía disponible y del consumo que se mantenga. No existe una autonomía estándar válida para todas las viviendas.
Algunos sistemas de respaldo permiten utilizar la producción fotovoltaica durante el corte. Debe verificarse en la documentación técnica de la solución instalada.
No. La batería almacena energía. El backup es la función y la arquitectura que permiten mantener determinados consumos cuando desaparece la red.
Cómo se ha calculado la producción prevista, qué equipos se instalarán, qué garantías existen y cómo funciona el servicio posterior a la instalación.
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